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♦ El Espíritu de Abnegación

El Espíritu de Abnegación es un ser cósmico procedente del Gran Sol Central. El amor abnegado, espiritual y divino es casi desconocido en nuestro planeta. La mayor parte de la humanidad exhibe amor por sí misma y egoísmo. El gran Espíritu de Abnegación explica que cuanto menos conscientes del ego nos volvemos más retenemos de Dios. En este Espíritu está el poder todoconsumidor de la acción que transformará la individualidad en Divinidad, aun conservando la individualización de la llama de Dios.

La vida de san Francisco demostró el espíritu de abnegación. En su oración Señor, hazme un instrumento de tu paz, san Francisco deseaba transmitir los aspectos confortadores del Espíritu Santo, al darse cuenta de que su Yo Divino, y no su yo inferior, era la fuente de esa paz. Él sabía que al dejar que la paz de Dios fluyera a través suyo como el viento que susurra entre los árboles se volvería uno con el Espíritu y por lo tanto uno con la vida entera que proviene de Él. Debido a que su oración al Espíritu Santo era totalmente abnegada, dejó una huella indeleble en la conciencia de la humanidad y en la vida elemental.

 

Oración de San Francisco

El Espíritu de Abnegación dice:

Yo soy la plenitud del Todo-Uno. Porque sólo en el espíritu de abnegación podéis ser conscientes de la totalidad del Ser. Porque la percepción de un yo apartado de Dios es una sombra que prevalece para separar, para impedir que la plenitud de la conciencia fusione un cosmos alrededor de la llama de la identidad…

Las desgracias y los disturbios y la agitación [que vemos en el mundo] son esos ajustes planetarios que la humanidad no tendría si tan sólo entendiera el espíritu de abnegación. No se trata de una falsa humildad; no se trata de un falso orgullo. Es una percepción de la circunferencia de Dios y del punto en su interior —el punto de contacto que es el Yo de Dios con el que os identificáis totalmente. Y por lo tanto no sois privados de la identidad cuando aceptáis este espíritu, sino que recibís el retorno de la totalidad del Ser.

El arcángel Miguel habló de su propio sacrificio, su entrega total y su servicio sin fin y nos pidió que también nosotros nos convirtiéramos en el espíritu de abnegación, diciéndonos que cuando lo seamos

descubriréis la clave para el valor, el honor y la valentía de mis legiones. Porque en la abnegación no hay un yo que pueda vivir o morir, porque ese yo simplemente es, siempre ha sido y siempre será. Abnegación: sin el yo humano y completamente investidos del Yo Divino, amados míos, nunca seréis un objetivo en esta octava.

Así, si sacáis apenas un dedito pequeñito del pie del círculo de vuestro servicio, benditos míos, preparaos. Porque ese dedito de percepción de vosotros mismos en la condición humana, finita, os volverá vulnerables. Permaneced en el círculo del infinito, amados míos, y sabed que es una armadura que tenéis debajo. Y un día será el estrado desde el que emanará, espontáneamente, ante la presencia de Serapis Bey, verdaderamente, la llama de la ascensión.

El Maha Chohán ha hablado de este gran ser:

Habéis recibido el dictado del Espíritu de Abnegación en el corazón del Gran Sol Central en esta misma ciudad. Esa individualización de la llama de Dios es una concentración tal de Alfa y Omega que esa individualidad estaba velada a vuestros ojos y a vuestra percepción, pues vosotros mismos os quedaríais atónitos al saber cuánto poder y cuánta sabiduría y cuánto amor puede contener la vida del individuo que se ha convertido en el abnegado. Pero mientras sigáis este sendero entraréis más y más en contacto con aquel que vive en el Sol detrás de sol de vuestro propio ser, una gran conciencia cósmica.

 

© Summit University Press

 

 

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